jueves, 9 de febrero de 2012

Bodegón a lo Cezanne, Acrílico, 2001

Hoy os traigo una de las obras que más se sale de mi habitual estilo, pero de las que más historia lleva detrás. Este Acrílico lo realicé en el (ya lejano) año 2001 cuando tenía 17 años, en la época en la que asistía a la Asociación Española de Pintores y Escultores. Este cuadro tiene un significado especial para mí por tres motivos:
  1. En esa época mi maestro era el Alonso Jalón, pintor que domina la pintura con una sensibilidad especial, y por el cual siento un profundo respeto.
  2. Fue un cuadro que realicé con mis acrílicos... hechos a mano y mezclados con yema de huevo! Quizás ha sido el único cuadro (que recuerde ahora mismo) que haya realizado íntegramente utilizando esta curiosa mezcla de temple al huevo.
  3. En él, me puse el reto de trabajar la técnica pura del color, y no la del claro-oscuro (la más clásica y la más utilizada). La idea es que la luz esta representada por los colores más intensos (independientemente de si son más fríos o cálidos) y las sombras por colores quebrados (mezcla de colores, perdiendo intensidad).
El resultado aquí lo tenéis (os dejo el mismo cuadro analizado en claro-oscuro, para que veáis como las zonas centrales del jarrón, el plato o el tarro de sal cumplen bastante con esta teoría del color). Al final este es el típico cuadro que por unas cosas o por otras siempre quedará en mi memoria:

Bodegón a lo Cezanne, Acrílico,
 Carlos Martín 2001

Prueba en Blanco y Negro de Bodegón a lo Cezanne

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